En Granada hay un buen número de productos gastronómicos a los que todavía no les sacamos el rendimiento que se merecen

La revista gastronómica digital 7 caníbales –si no la conocen, les recomiendo que la incluyan entre sus favoritas– traía esta semana el siguiente artículo: ‘El Concurso de Cocina Creativa con Granadas de Elche aumenta su premio’.

2.500 euros en un certamen abierto a profesionales y estudiantes de hostelería para promocionar e impulsar un producto al que, llamándose granada, en Granada no le hacemos ni puñetero caso, con honrosas excepciones de algunos de nuestros cocineros.

La Denominación de Origen Protegida Granada mollar de Elche reivindica una fruta que destaca «por su dulzor, su pepita blanda, las privilegiadas características de la zona de cultivo y sus propiedades saludables. Todo ello da como resultado una de las mejores y más valoradas granadas del mundo». Y ahí les tienen, organizando concursos, jornadas y eventos gastronómicos y fichando a padrinos de renombre como Albert Adrià, Ricard Camarena, Mario Sandoval, Paco Roncero o Alberto Chicote para promocionarlas.

Entre Alicante y Murcia se concentra prácticamente el 100% de la producción española de granadas, pudiendo encontrarlas fácilmente en todas las fruterías de nuestra tierra.

El año pasado le dedicamos un amplio reportaje en estas mismas páginas al fruto del granado, incluyendo recetas de algunos de nuestros chefs más reputados. Trabajando en aquel reportaje descubrí, además, todas las muchas y estupendas propiedades que atesora un súper-alimento con gran carga simbólica y nombre de bomba. Aproveché para escribir una columna titulada ‘Faltan granadas en Granada’, inspirada por Chechu González, cocinero de María de la O. Les dejo el final: «¿Cómo es posible que la granada pase tan desapercibida en la gastronomía de nuestra tierra? ¿Cómo no existen unas jornadas gastronómicas, tan populares en otoño, dedicadas a un fruto que ahora está de temporada? A nada que alguien le echara imaginación y acertara con la comunicación, unas Jornadas de la Granada, en Granada, podrían ser la bomba».

Cambio de tercio. La semana pasada, preparando el reportaje sobre los subtropicales de nuestra Costa, hablaba con Javier Braun, presidente de la Asociación Española de Productores de Frutas Tropicales, quien me contaba que habían organizado unas estupendas jornadas dedicadas al mango en Málaga. «Pusimos mucho empeño en que, además de en la Axarquía, donde ya lo conocemos, se hicieran en la capital malacitana, para que más gente lo descubriera y lo disfrutara».

El mango cada vez tiene más predicamento entre nuestros restauradores. Lo pudimos ver en las ponencias del pasado congreso Granada Gourmet, donde fue un ingrediente muy utilizado en varias recetas. ¿Tiene su correspondencia en las cartas de nuestros restaurantes? Otro de los subtropicales, el aguacate, sí es un producto top: ya es habitual hasta en las tostadas gourmet, para desayunar sano.

Al mango y, sobre todo, a otras frutas como la chirimoya y las nuevas especialidades que se dan en nuestra Costa Tropical les queda mucho camino gastronómico por delante.

Hay productos granadinos, como el cordero segureño, que llevan ya tiempo haciendo una estupenda labor de difusión de sus bondades y propiedades. No solo es habitual y obligatorio en todos los bares y restaurantes de la Zona Norte, es que cada vez está más presente en la oferta culinaria del resto de la provincia.

En Oleum me tomé uno soberbio, a la lata, antes del último cierre de la hostelería. Y hace unos días disfruté del que Diego Higueras, de La Cantina de Diego, ha preparado para Carnicería Luján, envasado al vacío y que solo requiere de una regeneración en casa, bien en el horno, bien en el microondas. Igualmente espectacular.

La iniciativa Sabor Granada, impulsada por la Diputación, está cada día más activa, haciendo promoción de los productos granadinos en cadenas de supermercados y centros comerciales, por ejemplo. Su web tiene un montón de propuestas y sus campañas de publicidad son generosas y abundantes.

Más originales

Echo de menos, sin embargo, actuaciones e intervenciones diferentes, originales y más participativas y vistosas. Que las instituciones públicas y privadas, las asociaciones y empresas del sector, los bares y restaurantes se pongan de acuerdo y se coordinen para darle visibilidad a los productos de temporada y a esas denominaciones de origen de Granada.

Las granadas, los subtropicales, el cordero segureño, la quisquilla de Motril, los espárragos de Huétor Tájar, el pan de Alfacar, el jamón de Trevélez, la vaca pajuna de Sierra Nevada, el cerdo San Pascual, los cítricos del Valle de Lecrín, los vinos, los aceites, los quesos, el jamón, la miel, las setas…

No me canso ni me cansaré de reivindicarlo. Tenemos vegas, valles y montañas. Tenemos costa tropical, mar y cultivos intensivos. Tenemos productos que son auténticas joyas gastronómicas. Nos falta creérnoslo y trabajar todos a una, remando con decisión en la misma dirección para reivindicar lo mucho y muy bueno que Granada da.

Esta noticia ha sido publicada en el la sección Gourmet de Ideal por Jesús Lens, si quieres leer la noticia original haz click aquí

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